Opinión de Dario Noguera: Hablo como colombiano, como caucano y como patojo

Hablo como colombiano, como caucano y como patojo:

Por Dario Noguera

Sí, a mí también me van afectar las consecuencias del próximo paro agrario y campesino de las que tanto se habla por ahí. Pero cabe hacerse algunas preguntas antes de vociferar y alebrestarse mezquinamente contra los que protestan. ¿Es que acaso ellos, los trabajadores agrarios y campesinos del Cauca y de Colombia, paran para incomodar a los demás? ¿Es que acaso las llamadas “vías de hecho” como la toma de la Panamericana, y el mismo hecho de parar, las adoptan porque se les antoja como si fuera un simple capricho? ¿No vivimos acaso en un país en donde los políticos, las instituciones y los presidentes gestionan y legislan para favorecer las minorías de siempre y blanquear y burlar a las mayorías de toda la vida? Antes de enfilar baterías contra los que protestan (como lo hacen quienes sólo saben mirarse el ombligo) justo es decir que en las actuales circunstancias -con unos tratados de libre comercio que al socavar la producción nacional generan desempleo, miseria y sufrimiento de manera inaudita; con unas concesiones de megaminería de altísimo impacto social y ambiental- a ellos no les queda alternati-va distinta a la de las “vías de hecho”, como el paro y la misma toma de la carretera. ¿O es que creemos todavía que un gobierno como el actual, que ha desconocido e incumplido siempre (“vías de hecho” de por medio) todo tipo de acuerdos pactados con las comunidades, ya sea campesinas, indígenas o ciudadanas, va a cumplir con simples diálogos y sonrisitas? Por supuesto que hay que negociar y dialogar, pero la experiencia es la que demuestra que de nada sirve una negociación que no esté acompañada por la caldera de la protesta masiva y popular, no violenta, claro está; pero no por pacífica, escuálida y blandengue. El pueblo colombiano parece estar despertando por fin de un letargo de dé-cadas. Y eso porque la gestión de los últimos gobiernos no ha hecho más que descargar en los hombros del estoico y amedrentado pueblo colombiano, con muertos y todo de por medio y muy especialmente en el Cauca, todas las “crisis” y “aprietos” de los ricos de acá y de allá, vale decir de los bancos, los grandes gru-pos económicos y las multinacionales, trayendo en consecuencia más pobreza y más sufrimiento a millones y millones de colombianos del campo y la ciudad. Es absurdo que ante una situación como ésta, se enfile baterías contra los que protestan y no contra los responsables de tal estado de cosas; es decir contra los que gobiernan el país. ¿que vamos a pasar por dificultades durante algunos días? ¡Pues aprovisionémonos de víveres y de lo que necesitemos para un par de meses y listo! ¡Dejemos de estar lloriqueando como hijos de papi malcriados y consentidos! Y apoyemos, de una vez por todas, a los dignos luchadores del cam-po colombiano y caucano, que son los que nos dan “la papa”. ¡Eso es lo justo! Hace 7 horas

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