Recordando a Hebert Castro… el humor clásico …

Un homenaje a Hebert Castro El humor de la cotidianidad

El pasado jueves 27 de septiembre, a los 87 años de edad, dejó de existir en su Montevideo, Uruguay, uno de los humoristas más recordados de la historia de Colombia. Lo llamaban ‘El Coloso del Humorismo’.

Hebert Castro en una imagen de los años 70, cuando era uno de los máximos exponentes de los escenarios en Colombia.   / ArchivoHebert Castro en una imagen de los años 70, cuando era uno de los máximos exponentes de los escenarios en Colombia. / Archivo

La triste noticia fue confirmada en Miami, Florida, por su hijo del mismo nombre, al corresponsal de Eje 21 en los Estados Unidos, Édgar Hozzman. (El 15 de febrero de 1992 había sido dado por muerto en una falsa noticia que habló de un accidente de tránsito ocurrido en límites de Argentina y Uruguay).

No se indicó qué mal aquejaba al “hombre de las mil voces”, que nos hacía “reír de un modo diferente”, consignas rigurosamente ciertas con las que lo anunciaba en sus presentaciones, en La Hora Philips, de Emisoras Nuevo Mundo, de Caracol, el conductor del programa, Jorge Antonio Vega, quien expresó su profundo sentimiento de pesar por la triste partida del artista uruguayo.

En el momento de su deceso estaba completamente retirado de la radio, su medio preferido, debido a los achaques propios de su avanzada edad.

El sello fonográfico Fuentes, que publicó hace algunos años en Colombia una antología con los mejores momentos del humorista, ofreció en la contracarátula esta semblanza:

“Este uruguayo, cuyo verdadero nombre completo era Hebert Isaac Castro Arón, nació en la provincia de Treinta y Tres, el 19 de mayo de 1926, y cuando llegó por primera vez a Colombia decidió radicarse en el país, donde permaneció por espacio de 30 años.

Durante los años de permanencia entre nosotros contrajo matrimonio con la colombiana Carmencita Valenciano, y en 1991 resolvió regresar a su país natal.

Con garganta prodigiosa, Castro creó unos personajes inolvidables con características especiales, como la fingida inocencia del Pobre Peraloca, el singular Don Prudencio, la torpeza de Contardo y la genialidad del matrimonio García y Pirula. Con todos sus personajes daba rienda suelta para reflejar la realidad del país en todos sus campos, sutilmente plasmada en su peculiar estilo”.

  • Tomado de Gonzalo Medina | Elespectador.com
 
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