Marchas, confrontaciones y desencuentros, pan de cada día en el Cauca

En medio de 8 etnias indígenas, los yanaconas, los ingas, los kokonukos, los totoroes, los paéces, los guambianos, los eperara y los siapidara, a través de más de 90 cabildos se han organizado nuestros pueblos nativos y alrededor los campesinos, afrodescendientes y mestizos quienes han sobrevivido al hambre de los terratenientes, los gamonales y los explotadores.

Un Cauca que tiene más pie de fuerza que de lucha, porque como pueblo nos hemos resignado a las políticas nacionales, que aunque nos degradan y en los informes de desarrollo estamos en pésimas condiciones, aquí se cumplen a fuerza de ley las directrices presidenciales.

La economía del Cauca está basada principalmente en la producción agrícola y ganadera, la explotación forestal, la actividad pesquera y el comercio. La agricultura se ha desarrollado y tecnificado en el norte del departamento; sus principales cultivos son la caña, caña panelera, maíz tradicional, arroz, maíz tecnificado, plátano, fique, yuca, papa, coco, sorgo, cacao, maní y palma africana. En la región del Pacífico se extrae oro, plata y platino. Otros minerales no preciosos que se explotan son azufre, asbesto, caliza, talco, yeso y carbón. La industria fabril se ubica en Popayán, Santander de Quilichao, Puerto Tejada con fábricas de productos alimenticios, bebidas, lácteos, papel, empaques, transformación de la madera, industria azucarera y elaboración de impresos para la exportación. Los centros de mayor actividad comercial son Popayán, Bordo y Santander.

Pero sin cifras claras, dicen que producimos mucha coca, marihuana y amapola, que los indígenas tienen mucha tierra improductiva, que si no se compadecen de las necesidades del resto de la población. Los actores armados ilegales aprovecharon con buena ventaja nuestras montañas y la dificultad de transitar libremente en un departamento que carece de carreteras terciarias, secundarias, inclusive primarias, porque las trochas son una manera de perpetuar el subdesarrollo.

La capacidad de suministrar formación y tecnificación también pareciera la forma que consiguieron los gamonales para mantener a un pueblo esclavizado y no formado porque si quieres estudiar a la universidad privada deberás pagar, ya que la nuestra, la del Cauca, es casi inaccesible al pueblo, salvo claro está que se cuente con un gamonal como padrino.

Teniendo una población mayoritaria de carácter rural, es también alarmante ver como la formación escolar y media vocacional se maneja con parámetros de pobreza e inequidad, pues muchas veces los docentes requeridos no se nombran y en ocasiones ni el rector conoce las demandas escolares. Muchos de estos directivos parecen trabajar a control remoto porque se carece del sentido de deber y pertenencia para lograr los mínimos académicos en los pueblos y evitar así, que al crecer sean involucrados por los actores armados del conflicto o coptados por el narcotráfico.

El Cauca es un territorio de guerra por falta de amor de sus dirigentes, incapaces de entender las cosmovisiones de sus habitantes, indígenas perezosos dicen unos porque no siembran aun teniendo un horizonte lleno de tierra, pero en mi interior a veces me pregunto ¿a quién le importa todo lo que se roban? y en los casos incontables de corrupción ¿quién dice algo por todo lo hurtado?

La tierra indígena que no se explota también conserva su riqueza. Esa que hoy quieren los depredadores de la locomotora minera, justificándose en el hecho de que no produce, hay que hilar fino, mirar muy al fondo quien exacerba el conflicto.

A todo el que se le paga un oficio podría parcializar su mirada y eso hemos tenido en el Cauca, miradas parciales de quienes a veces ni siquiera conocen las riquezas porque quien habiendo estado en la Laguna de la Magdalena, entendería cómo es posible vender una zona de tanta paz en medio de tanta guerra, pero como fuente de riqueza hídrica fue observada con ojos de águila por la locomotora.

Son muchas las formas como se ha saqueado al Cauca con el ´noble´ propósito de Prosperidad y Seguridad Democrática, que no ha llegado al pueblo, ni al indígena ni al afro, ni al campesino, porque cuando el pueblo se rebela, se obsesionan y macartizan como guerrillero o narco pero de cualquier manera, se calientan los ánimos para generar el conflicto.

5000 Elementos más al pie de fuerza, sastres tomando medidas en diferentes reuniones, la Marcha Patriótica hoy vino al Cauca, los resultados en espera, seguimos en resistencia civil, sólo que los de arriba parecen sordos a las voces que claman por un equilibrio social, por más tableros y conocimientos, más alimentos, que armas, pero en un ejercicio de respeto y moralidad porque a veces se pierde el ideario de la lucha, cuando quienes mandan tienen una doble moral.

Discursos más coherentes, mejor repartición del pan, respeto por la vida y derecho a vivirla con dignidad, respetando las divergencias, generando las confluencias, pero aprendiendo como pueblos a protegernos porque los 900 poderosos del mundo, por el pueblo jamás cederán.

Por Luz Miryan Moncayo
Defensora de Derechos Humanos Cauca
Especial para Hechoencali.com

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