8 y 9 de junio día del Estudiante Caído en Colombia .

Al cumplirse 83 años de la conmemoración del asesinato del estudiante GONZALO BRAVO PÉREZ,

de ahí al fecha del DÍA DEL ESTUDIANTE .

A MANERA DE HISTORIA

El 13 de marzo de 1.909, los estudiantes se movilizaron contra el presidente Rafael Reyes; la respuesta de su gobierno fue la declaración del Estado de Sitio y el encarcelamiento de los dirigentes estudiantiles.

En la década de los años 20, el estudiantado colombiano se vio claramente atravesado y dinamizado por los postulados del “Manifiesto de Córdoba”, que cobro vida el 12 de junio de 1.918.

Para el año 1.929, mas exactamente el 7 de junio, los estudiantes marcharon por las calles en repudio a la “masacre de las bananeras” y al nombramiento del General Cortés Vargas, como jefe de policía de la ciudad de Bogotá, quien fue el responsable de dicha masacre.

Al arribar la marcha cerca del Palacio Presidencial, la multitud fue reprimida con el funesto resultado de la muerte del estudiante de Derecho de la Universidad Nacional, Gonzalo Bravo Pérez cuando se dirigía al Café Capitolio una bala de la guardia presidencial lo alcanzó por la espalda.

Una gran manifestación acompañó a su última morada los restos del estudiante, y la magnitud de las protestas lograron la destitución y procesamiento del teniente Cortés Vargas, de los Ministros y militares involucrados.

Desde entonces, el 8 de junio se convirtió en una fecha conmemorativa de uno de los mártires del movimiento estudiantil colombiano y en el año de 1.954, en el marco de su Vigésimo Quinto aniversario, los estudiantes de la Universidad Nacional realizaron una marcha pacífica desde la ciudadela universitaria hasta el palacio presidencial. Durante el recorrido, se presentaron choques con la policía, pero finalmente la marcha pudo continuar hasta el centro de la ciudad.

Cuando los manifestantes volvían a la sede universitaria, inesperadamente, apareció la fuerza pública y un barrido de fusil apagó la vida del estudiante Uriel Gutiérrez.

Al día siguiente, 9 de junio, los estudiantes salieron a protestar por el fatídico hecho del día anterior, cuando estos avanzaban por la carrera séptima, en recorrido al palacio presidencial, surgió la orden de disolverse; en ese instante, los estudiantes se sentaron pacíficamente en los andenes y algunos pronunciaron consignas y discursos. De un momento a otro, se escucharon las descargas de las carabinas punto 30 traídas de la guerra de Corea, siendo disparadas por el ejército contra los estudiantes, 11 de ellos murieron y cerca de cincuenta quedaron heridos. Entre los fallecidos se encontraban: ÁLVARO GUTIÉRREZ, ELMO GÓMEZ, HERNANDO MORALES, RAFAEL CHÁVEZ, JAIME MOURE, HERNANDO OSPINA, HUGO LEÓN y JAIME PACHECO.

Para el 10 de mayo de 1.957, el movimiento estudiantil fue una de las principales fuerzas del movimiento cívico que propició la caída del General Rojas Pinilla, por lo cual fueron elogiados como “héroes de la democracia”.

En el Gobierno de Julio Cesar Turbay, por el año 1.978, es creado el estatuto de seguridad, que permite a la fuerza pública encarcelar a quien porte libros sobre socialismo o de ideas progresistas; en esta época, muchos estudiantes fueron perseguidos y algunos desaparecidos.

Cincuenta años mas tarde la muerte de los estudiantes de mitad de siglo, los estudiantes sobrevivientes, con unos cuantos años encima, en el 2.004, se congregaron en el lugar de la masacre para conmemorar esta fecha e instalar una placa en homenaje a los mártires estudiantiles.

La historia del movimiento estudiantil Colombiano esta llena de luchas y mártires que han ido surgiendo a lo largo del camino; por ello, es muy importante que no dejemos de recordarlos, que revivamos esas ideas a través de nuestros actos, de nuestros hechos y no dejemos morir el legado que nos dejaron!

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8 Y 9 DE JUNIO FECHAS MEMORABLES Y LUCTUOSAS DEL ESTUDIANTADO COLOMBIANO. 54 AÑOS DESPUES.

Gonzalo Bravo Perez, Sacrificado el 8 de Junio de 1929.

Uriel Gutiérrez Restrepo, sacrificado 9 de Junio de 1954.
Heroes de la Lucha de la Juventud y el Estudiantado en Colombia.

Las primeras manifestaciones de inconformidad estudiantil con el statuo quo neogranadino, podrían situarse en el ideario de los precursores de la Independencia, algunos de ellos formados en los exclusivos colegios mayores de carácter eminentemente elitista y confesional.

Casi un siglo después de la proclamación de la Independencia, el 13 de marzo de 1909, los estudiantes se movilizaron contra el presidente Rafael Reyes, al erigirse dictador y comenzar a gestionar un acuerdo para normalizar las relaciones con el gobierno norteamericano gravemente deterioradas a raíz del despojo de Panamá. En la manifestación hubo disturbios y pedreas, fue declarado el estado de sitio y se ordenó el encarcelamiento de los dirigentes estudiantiles.

Durante el decenio de 1920, el movimiento estudiantil estuvo inspirado en el Manifiesto de los estudiantes de la Universidad de Córdoba (Argentina), quienes emprendieron una lucha de resonancia a nivel latinoamericano, cuya proyección histórica estuvo vigente a lo largo de casi todo el siglo XX.

En dicha Universidad se conservaban las mismas estructuras, rígidas y tradicionales desde su fundación, en 1613, caracterizadas por la exclusión de estudiantes y profesores en el gobierno universitario; asignación de cátedras y cargos docentes por compadrazgo y sin concurso; y normas confesionales que negaban la libertad de cátedra, enseñanza y aprendizaje.

Contra dicha estructura, el 15 de julio de 1918, se desencadenó la huelga cuyas reivindicaciones principales fueron, entre otras: Autonomía de la Universidad, para independizar la enseñanza superior del predominio de los sectores políticos y económicos y de la alta jerarquía eclesiástica; democratización del gobierno universitario mediante la participación de estudiantes y profesores en sus cuerpos directivos; selección de profesores por medios académicos, libertad de cátedra, derecho a la educación; reorganización de la enseñanza; relación de la universidad con los problemas nacionales y extensión de la misión universitaria.
En varios países latinoamericanos, el Manifiesto se propagó rápidamente. En Colombia, el Congreso Nacional de estudiantes realizado en Medellín (1923), discutió los planteamientos de la Reforma de Córdoba, divulgados previamente por Germán Arciniegas, a través de la Revista Universidad, bajo su dirección.
Era la época del surgimiento del Movimiento Estudiantil, de la mano del Movimiento Obrero. Los estudiantes buscaban darle contenido específico al Manifiesto de Córdoba, contra el monopolio de los conservadores y la alta jerarquía eclesiástica en la educación Superior, reivindicando la autonomía universitaria y la libertad de cátedra.

Durante la década, hubo numerosas huelgas obreras, marchas campesinas y movilizaciones indígenas en diversas regiones. Al final, (1928) en medio de un ambiente de gran agitación nacional, se desató la huelga de los trabajadores del enclave bananero establecido por la transnacional United Fruit Company. Para conjurar la huelga, el presidente de la República, Miguel Abadía Méndez, declaró el estado de sitio y, nombró como Jefe militar de la zona al General Carlos Cortés Vargas, quien ordenó disparar contra la multitud obrera ocasionando la masiva tragedia humana conocida como la Masacre de las Bananeras.
Al año siguiente, el 8 de junio de 1929, una manifestación estudiantil conmemorativa de la masacre y contra el nombramiento del General Cortés Vargas como Jefe de la Policía en Bogotá, fue duramente reprimida al arribar al Palacio Presidencial, con el funesto resultado de la muerte del estudiante de la Universidad Nacional Gonzalo Bravo Pérez.

El sepelio fue narrado por Germán Arciniegas, en los siguientes términos: “Así llevamos a Bogotá, un día, entre seis tablas pintadas de negro, a Gonzalo Bravo. ¿Quién era Gonzalo Bravo?. Naturalmente un estudiante. ¿Para qué Gonzalo Bravo estudió Leyes?. Un soldado de la guardia presidencial le incrustó en el cerebro la idea única. Un estudiante asesinado es un gran dolor. En Cuba mataron a muchos blancos, a muchos negros, pero lo que la Historia recuerda es el sacrificio de los estudiantes. Bogotá toda condujo los despojos de Gonzalo Bravo caminando en silencio. Había algo más que las seis tablas de pino pintado: sobre ellas, una bandera de seda. Con sus colores vivos, sin crespones, oro escarlata, esmalte azul: una insurrección. Claro: detrás de la Universidad marchaba la República. Había dolor en el silencio, y alegría de juntar a todas las almas de Dios” (1).
Desde entonces, el 8 de junio, quedó convertido en fecha luctuosa conmemorativa de los mártires del movimiento estudiantil colombiano.

8 Y 9 DE JUNIO DE 1954
25 años después, el contexto era diferente: la industrialización estaba avanzando hacia su segunda fase; con el asesinato de Gaitán, en 1948, detonaba la violencia temprana y, el General Gustavo Rojas Pinilla, había asumido el poder el 13 de junio de 1953. Internacionalmente, predominaba el clima de guerra fría entre las dos grandes potencias, Estados Unidos y la Unión Soviética.
El 8 de junio de 1954, los estudiantes organizaron la conmemoración anual de la muerte de Gonzalo Bravo, con una marcha pacífica desde la ciudad universitaria hasta el palacio Presidencial. Durante el recorrido se presentaron algunas escaramuzas con la policía pero finalmente la marcha pudo continuar hasta el centro de la ciudad. Concluido el acto, cuando los manifestantes retornaban a la sede de la ciudad universitaria, repentinamente apareció la fuerza pública y una descarga de fusil segó la vida del estudiante de la Universidad Nacional, Uriel Gutiérrez.
Los estudiantes, sobrecogidos de indignación y zozobra, se replegaron a los predios de la universidad hasta altas horas de la noche y programaron una manifestación de protesta para el día siguiente. El 9 de junio, la marcha avanzaba por la carrera séptima en dirección al palacio Presidencial cuando apareció la orden verbal de disolverse. Los manifestantes se sentaron pacíficamente en los andenes y algunos líderes pronunciaron consignas y discursos. De un momento a otro, terminada una de las intervenciones, se escucharon las descargas de las carabinas punto 30, traídas de la guerra de Corea, disparadas por el ejército contra los estudiantes: “Sobre el pavimento quedaron 11 cadáveres, informó la prensa, y cerca de cincuenta heridos….el 9 de junio se engrosó el martirologio estudiantil de Colombia con los nombres de Uriel Gutiérrez, Alvaro Gutiérrez, Elmo Gómez Lucich (peruano), Hernando Morales, Rafael Cháves Matallana, Jaime Moure Ramírez, Hernando Ospina López, Hugo León Vásquez y Jaime Pacheco” (2).
Como se relata en el mismo texto, esa misma tarde , el general Alfredo Duarte Blum comunicó a la ciudadanía: “El comandante de las fuerzas militares había dado orden de que en ningún caso se hiciera fuego sobre los estudiantes, sino que se utilizaran medida como el agua y los gases y, en último caso, si los estudiantes se tornaban demasiado atrevidos, recurrieran a la culata. Pero si se disparaba desde la manifestación sobre las fuerzas armadas, había orden de hacer fuego. Desgraciadamente eso ocurrió así, y al caer muertos nuestros cuatro militares, el ejército disparó para defenderse. Esto no lo hemos querido nosotros. El gobierno no lo ha querido. Esta es una maniobra de comunistas y laureanistas unidos, que prepararon estos actos de revuelta subversiva…el gobierno de las fuerzas armadas no quiso ni quiere matar estudiantes” (3).

Los dolorosos episodios del 8 y 9 de junio dinamizaron la tendencia a la radicalización del movimiento estudiantil contra el militarismo, más enconada aún, cuando el General Rojas Pinilla nombró a un coronel como rector de la Universidad Nacional y declaró al Partido Comunista fuera de la Ley.
Tres años después, cuando Rojas anunció su intención de permanecer más años en el poder, la cúpula de los partidos tradicionales y la alta jerarquía eclesiástica organizaron el paro cívico para derrocarlo, con la participación de los gremios económicos y masiva movilización estudiantil, en las principales ciudades. El 10 de mayo de 1957 el movimiento estudiantil representó una de las fuerzas principales del movimiento cívico que propició la caída del General Rojas Pinilla, razón por la cual fueron enaltecidos como “héroes de la democracia”.

Los decenios siguientes fueron de creciente radicalización del movimiento estudiantil, bajo la influencia de nuevos hechos internacionales, como la Revolución Cubana, la Guerra del Vietnam y la revuelta de los estudiantes de París en 1968.
Hoy, 50 años después, la persistencia de la universidad pública está gravemente amenazada por las políticas privatizadoras provenientes de los dictados del FMI y las presiones por convertir la educación en una mercancía transable en el TLC .

Fuente: Profesores de UniValle

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