QUÉ QUIEREN LAS MUJERES ???

QUÉ QUIEREN LAS MUJERES

Eso digo ¿eh? ¿eh?.

Sé lo que ustedes quieren:

que este post dé la posta. Para empezar, sepan esto que dijo el propio Freud:

“No pude responder, pese a investigar 30 años el alma femenina, qué buscan las mujeres”… ¿Acaso esperan entonces que se los responda un humilde servidor?

Bulgaria: En rueda de prensa -la que rueda allí es Mimí Leder su nuevo filme- preguntaron a Antonio Banderas, con inefable profundidad, qué persona quisiera ser por un día. El galán dijo que una mujer, “tal vez para comprenderlas mejor”, y más precisamente la directora, para entender lo que está haciendo. El chiste causó el efecto buscado, y los parásitos del Chimentum faranduliensis pudieron abocarse a su arte de ordenar palabras que dejen bocas abiertas en quienes no las propinaron. Bien llenados los renglones, cobran, llenan su propia boca, y he ahí el segundo efecto de la causa.

Pero no me iré de tema o dirán “qué quieren estos hombres”. Una canción de Lucio Dalla (Se fosse una donna) imagina el mismo juego del Tony Flags: “Si yo fuera mujer, podría publicar miles de razones del secreto de Don Juan (…); A mí no me tocaba un tonto con coche, música de fondo y pose de John Wayne: me daría el gusto de violarle a él (…); No me casaría, nada de sostenes, nada de pastillas, que las tome él (…) Y así, nada de igualdad: muerte al violador, premio a la infidelidad; les haría probar eso que ellos llaman nuestra libertad. Si yo fuera mujer… me tendría que querer”.

Así que el punto de un modo u otro, siempre apunta a lo mismo (el punto del tema, digo): el punto (chabón) quiere y no puede entender la psicología interna de la mujer. Trata de imaginarse en sus tacos, y ni así pierde su miopía. Queda impotente -¡qué vergüenza!- como un niño trepador de árboles ante un palo borracho. Si nos agarramos de Dolina, todo cuanto él haga (el punto) será para levantar minas. Querer entenderlas también. Pero nene no pode. El gataflorismo es una posible razón, pero ¿por qué no aprovechan los casos masculinos entonces, para entenderlo?. Porque me interesan las mujeres; hacia ella me empujan millones de espermatozoides de veloz regeneración. Ellas tienen un óvulo y lo cuidan, se fijan más pues en el fertilizante, en sus utilidades secundarias que lo diferencian del montón. El varón, quiere un montón… Es un elefante marino. No en vano las sociedades poligámicas que se dieron en todos los continentes fueron en su mayoría de uno para todas y todas (las propias) para uno. Claro: ellos van a sus guerras de pandillas, siguen a sus Alejandros Magnos por un honor incomprensible, y luego quedan las viudas para el vivo que quedó vivo. Y, más prácticas, no fantasean ser un hombre para entender qué persigue al crear bombas que acaben el planeta.

Irene, me pregunta qué es lo que ella tiene de tan complejo como para generar la intriga masculina. Para empezar: sensibilidad. No pidas peras al olmo, ni metas a don Olmos a entender tu obra de arte. Dios hizo a Adán el último día, y al ver cómo le salió notó que de ahí en más precisaba un descanso. Por suerte es tan autoexigente como una dama, así que antes de acostarse hizo a la mujer… ¿acaso no se hace un borrador antes de la gran obra?

Como dice lo único que compuso Caetano en su exilio: “No tengo nada. Quiero ver a Irene reír”… A veces nos confundimos, por aquello de que somos todos iguales. Pues es mentira. Somos todos distintos. ¡Y MENOS MAL!…

UN SERVIDOR(*)

(*) Columnista invitado

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