IMAGEN DEL DIA! MEDIO ORIENTE A.P.

“Me gusta mucho esta foto, porque retrata los dos lados, la guerra y la compasión”.

En esta imagen, ganadora del concurso World Press Photo en el año 2003, no se ven balas ni personal militar. Sin embargo, para muchos representa como ninguna la humanidad siempre subyacente a los tanques y bombas.
Los lectores han estado enviando sus comentarios sobre la foto, que fue tomada en un improvisado campo de prisioneros en el desierto iraquí

La imagen, que registra la compasión no sólo de un padre, sino de un soldado, fue captada por el fotógrafo francés Jean Marc Bouju, de la agencia Associated Press, ganador también en dos ocasiones del premio Pulitzer.

Desde su casa en Los Angeles, donde se recupera de un accidente, Bouju habló con BBC Mundo sobre su imagen, con la que reconoce tener un fuerte vínculo emocional.

¿En qué circunstancias tomó la foto?

Yo era uno de los periodistas “incorporados”, embedded con una brigada del ejército estadounidense durante la invasión a Irak en 2003.
Después de ingresar a territorio iraquí, pr ácticamente no hicimos más que esperar en el desierto durante dos semanas. Para mi era muy frustrante.
Un día me informaron que estaban recibiendo prisioneros. Cuando llegué al lugar vi dos camiones que traían cerca de 30 prisioneros, y vi que también había un niño, lo que me pareció muy extraño.

Los soldados decían que de acuerdo a sus regulaciones debían encapuchar a todos los prisioneros y atar sus manos. Cuando colocaron la capucha en el padre, el niño entró en un ataque de pánico, estaba aterrorizado y empezó a gritar y llorar sin parar, aferrándose desesperadamente a su padre.

Aún así los trasladaron al interior del perímetro del campo de prisioneros improvisado, que no era más que un trozo de desierto delimitado con alambre de púas.

El padre tenía las manos atadas por detrás de su espalda con esposas de plástico. Se sentó con su hijo en la arena, y el niño todavía estaba llorando y gritando y en un determinado momento un soldado estadounidense se dirigió a ellos y cortó las esposas de plástico para liberar las manos del padre.

De modo que el padre pudo abrazar a su hijo y tratar de calmarlo. En ese momento tomé la foto.

¿Qué pasaba por su mente en ese momento?

Pensaba en mi hija, que tenía la misma edad que ese niño, cuatro años. Hacía un mes que no veía a mi hija y siempre la estaba extrañando. Pensé mucho en ella especialmente cuando el niño lloraba y cuando colocaban la capucha en el padre.

Pensaba, ¿qué sucedería si fuera a mí a quien le estuvieran colocando esa capucha? Me imaginaba lo asustada que estaría, lo terrible que sería.

Tomado de:
http://imagendeldiararobellezaylocura.blogspot.com

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